Por favor, selecciona la edición de tu preferencia:  El Pueblo Nacional  Chihuahua Cerrar

Últimas noticias:

Estás aquí: InicioEditorialesVer editorial

Mirar con el ojo del amo. /16/12/2011

Editorial Escrita Por: Ricardo Bucio Mújica. Discapacidad social y política

 





Mirar con el ojo autoritario del amo es ver desde el punto de vista de quien todo decide, define, sin diálogo ni negociación; es la mirada que tenemos cuando creemos que en nuestras manos está la vida de otras personas, y es la visión patrimonialista de lo que es público.
La mirada del ojo del cadenero del antro —personaje prototipo de la conducta de exclusión selectiva y de la aplicación inmediata de estereotipos y prejuicios— es aquella por la que decidimos a quién le permitimos algo y a quién no, sin alguna razón que medie.
Y mirar desde la autodefinición de superioridad, introyectada por el goce de privilegios adquiridos o de características de identidad propias, es mirar desde el clasismo, el racismo, la misoginia, la homofobia, o la descalificación sistemática y acrítica del contrario. Por la mirada autorreferenciada creemos que lo que percibimos y pensamos es lo mismo que deberían percibir y pensar los demás.
Estas miradas, entre muchos otros factores, son algunas de las que más he percibido en dos años como responsable del organismo nacional contra la discriminación. No son todas, y hay muchas en sentido contrario. Pero éstas son miradas que sostienen creencias históricas de desigualdad, que alimentan estigmas arraigados en la conciencia social e institucional, y que normalizan las brechas de ejercicio de libertad y desarrollo que tenemos dentro de las familias, escuelas, empresas, oficinas, transportes, templos o comercios.
Como en vasos comunicantes, estas miradas se suceden generacionalmente, se cruzan con miradas similares, incluso cuando son reflejo de un espejo. Se alimentan de la búsqueda y necesidad de contar con bienes escasos como poder, control, dinero, espacio, reconocimiento, o seguridad. Cuando esa búsqueda se tiene a sí misma como fin, miramos a los demás como riesgos, amenazas, enemigos, contrarios, inferiores, desechables… indignos.
Desde la lucha por la construcción de sociedades democráticas, que ha impulsado la creciente legislación e institucionalidad internacional y nacional por la igualdad, se han definido los llamados motivos prohibidos de discriminación: edad, sexo, preferencia sexual, etnia, apariencia, color de piel, condición socioeconómica, nacionalidad, discapacidad y muchos otros. Pero la distinción irracional, sistemática e injusta que supone la discriminación, no viene de las características de la persona o del grupo que es víctima de ella, sino del ojo que le mira.
Proviene de miradas desde el ojo del amo, del cadenero del antro, del que se cree con más derechos o del autorreferenciado. Miradas que se dan desde casi cualquier sector o cualquier espacio público y privado. Miradas muchas veces compartidas, incluso por la víctima de la discriminación, que la reproduce al mirarse a sí mismo o al mirar a sus diversos. Miradas interiorizadas en el inconsciente colectivo por la reproducción mediática que hacen sin cesar quienes usufructúan la concesión de un bien que se supone de interés público.
Es compleja la consolidación de la democracia cuando ésta requiere miradas de iguales, de reconocimiento, de respeto, de dignidad. También lo es cuando se avizoran procesos electorales en donde la responsabilidad que tienen las instituciones y los actores políticos sobre sus formas de mirar y de invitar a que la sociedad mire, pueden ser antidemocráticas, incluso en nombre de la democracia.
Es un reto complejo y un desafío personal y colectivo intentar y lograr mirar democráticamente. Lo es también identificar las características de nuestras miradas y de cómo miramos desde el cristal de las instituciones de las que formamos parte. Y comprender la conexión entre pensamiento, mirada, creencia, relación interpersonal y los códigos de conducta, formales e informales, que definen la sociedad que somos y que determinan la posibilidad de la democracia que necesitamos.
@ricardobucio

Deja tu comentario para esta editorial
0 comentario(s) se han hecho de esta editorial

Deja tu comentario
Comentario
Tu nombre o nick
Tu email
La suma de 5+5 es
Tu email no será publicado ni se utilizará para spam

El pueblo.com al momento




Me Gusta. Retweet. Digg.

El Pueblo en Facebook

Siguenos en: