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Me toca a mi

Editorial Escrita Por: Nelson Vargas

 

Dónde han quedado históricamente los patrocinios recibidos por el Comité Olímpico Mexicano en más de 40 años, tanto del Comité Olímpico Internacional, Solidaridad Olímpica y las marcas nacionales con las que se comercializa.

Se trata de recursos que no se reportan en el aspecto fiscal y que no tienen un uso transparente en el apoyo directo a deportistas o en la mejora de su infraestructura en el CDOM. A la fecha, tampoco ha existido una autoridad que ponga un alto a este abuso que lo único que ha originado en más de cuatro décadas es que personas que manejan el COM sean las únicas beneficiadas y no los atletas.

Son contados los deportistas que apoya el COM con becas para el extranjero, siempre direccionadas a beneficiar a personas que cumplen con los objetivos del COM, en relación a sus lealtades.

Saco esto a colación por lo que le hicieron a la campeona mundial, medallista olímpica y multimedallista panamericana, Paola Espinosa, tras amenazarla -de última hora- con una descalificación en la final de la plataforma de 10 metros, por utilizar un traje de baño diferente al de la marca patrocinadora del COM; no por rebeldía, sino porque el que le dieron no le quedaba ni se sentía cómoda, algo fundamental en el traje de competencia.

Paola Espinosa probó el traje “oficial” en la eliminatoria y no se sintió a gusto, por esa razón, en la final, decidió utilizar uno que le ajustara y formara parte de la confianza que debe sentir un deportista cuando llega el momento de competir.
Pero se puso en riesgo una medalla de oro para México por la avaricia de Felipe Muñoz, presidente del COM, amedrentando a una de las mejores deportistas del país, quien lo único que hizo fue ponerse un traje de baño con el que se sentía segura. Fue reprochable que irrumpieran en su espacio de concentración antes de tirar su primer clavado para solicitarle que se cambiara el traje.

Ésa fue la razón por la que Paola tuvo un mal inicio de competencia, por esa desconcentración que le provocaron antes de su primera ejecución las autoridades del COM. Sin embargo, su aguerrido carácter le permitió remontar posiciones y en el último salto ganar la medalla de oro, la cual, cínicamente, fue entregada por el propio presidente del COM.

El calvario y presión que sufrió en la final Paola es para indignar a todo el que quiera lo mejor para el deporte mexicano. La presión que está ejerciendo el COM ha llegado al descaro y lo sucedido con la clavadista muestra la voracidad por recibir recursos económicos a costa de lo que sea.

Es difícil que un deportista consiga patrocinios independientes, deben tener un status como el de Paola Espinosa o Ana Guevara, que han sido las excepciones en el deporte amateur, ya que en los eventos del ciclo olímpico —como Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos—, el COM exige al atleta usar las marcas que le convienen a esta Asociación Civil. Paola ha sido respetuosa en todo sentido, pero, en este caso, peligraba su desarrollo competitivo.

Lo que ocurrió en Guadalajara es una infamia, hacerle sentir a Paola que es su obligación usar la marca patrocinadora del COM, cuando no es especialista en trajes de baño, y fue lo mismo que sucedió con los nadadores cuando les quisieron imponer trajes que no les quedaban.

Al COM no le importa si el deportista porta una prenda y ésta lo hace sentir bien, lo único que le interesa es que la gente que le está dando dinero quede satisfecha. Durante los 11 años que ha patrocinado Atlética al COM ha quedado satisfecha con todo lo que usan los deportistas, al grado que nunca habían exigido el uso de trajes de baño.

En estos Juegos, alguien está provocando el desastre de uso de marcas en la alberca, en natación y clavados, cuando es conocido que se trata de una prenda individual de competencia, algo sagrado para cualquier deportista.

Sería interesante que la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), que impuso una ley en 2005 para que las asociaciones civiles que reciben recursos del gobierno rindieran informes financieros de ingresos y egresos de las aportaciones por parte de las instancias internacionales, le exija cuentas al COM de lo que hace con los patrocinios de la iniciativa privada e instituciones internacionales.

Lo que quisieron hacerle a Paola no tiene nombre y, seguramente, en las próximas pruebas la obligarán a usar algo que no le acomoda, que no la hace sentir confiada, algo que sí influye en el resultado final de una competencia.

Quisiera saber si son ciertos los rumores que existen en relación a que un porcentaje de la comercialización de los Juegos Panamericanos corresponde al Comité Olímpico Mexicano. Si es así, ya es hora de que alguna autoridad gubernamental ponga freno a la voracidad de esta institución.

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